Si el motor de tu empresa es tu coche tienes que saber sacarle provecho

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Todos los autónomos que viven de su coche, bien porque sean instaladores de algo, bien porque se dediquen al transporte de enseres o personas, bien por la circunstancia que sea, saben que la rotura mecánica es una pesadilla que está escondida en algún sitio y que esperará la mínima oportunidad para saltarnos a la cara. Así que no estaría de más que tuviéramos en cuenta algunas cuestiones relacionadas con este particular, porque saber evitar los problemas que nos puede acarrear esta situación se convertirá en una acción sabia y con sentido común.

Lo primero que deberíamos hacer es testar qué ha ocurrido. Te decimos esto porque muchas veces lo que parece muy grave es en realidad algo sencillo de solucionar, así que no estaría de más que revisaras tu coche en el taller y que te digan hasta dónde deberías preocuparte.

Segunda cuestión: no te pongas nervioso si te dicen que lo que ha fallado es algo importante, como el motor o la caja de cambios, porque hoy en día existen en el mercado páginas como motoresdesegundamano.eu, las cuales le echan una mano al sufrido autónomo que tiene que ganarse el pan con su esfuerzo y pidiéndole a su coche la máxima entrega. El desguace hoy en día nos garantiza que nuestro vehículo seguirá siendo seguro y fiable, así que no estaría de más que tuviéramos esto en cuenta para confiar plenamente en un tipo de empresa que ha llegado para apoyar al resto de negocios.

El tercer punto de interés que debemos destacar es que el hágalo usted mismo, en estos casos, está casi descartado. De acuerdo, los avatares de nuestra empresa nos han hecho afinar mucho en todas las áreas y resulta que somos muy duchos en mecánica. Hasta ahí ningún problema, un autónomo resultón en el mantenimiento de su vehículo es el doble de efectivo que uno que no lo sea. Ahora bien, si tienes que hacer un cambio de importancia en tu coche no estaría de más que lo hicieras un taller autorizado, porque si sale bien será algo normal, al fin y al cabo has contado con profesionales; y si sale mal podrás reclamar. Si lo haces tú y resulta que instalas mal esa pieza que has comprado ya sabes qué ocurrirá,  ¿verdad? En efecto, doble gasto.

Y por último, porque al fin hay que admitir que una empresa no puede pararse porque algo en ella no funcione momentáneamente. Así que lo mejor es no bajar los brazos, sacar fuerzas de flaqueza y admitir que sí, que ahora no queda sino hacer de tripas corazón y resolver los problemas con rapidez y de la forma más económica posible. Todo sea para seguir funcionando con normalidad…

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