Restaurantes menos ruidosos y más cómodos

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Vivimos en un país que es de los más ruidosos del mundo. De hecho en este particular ranking sonoro tan solo nos supera Japón, así que debe de haber algo de cierto en este cliché, y es que provenimos de un cultura en la que nos encanta expresarnos en voz alta y estar en la calle, aunque cuando nos metemos bajo techo tampoco bajamos demasiado el volumen. Y eso hace que a la hora de comer, que debería ser una de las actividades más placenteras y relajadas del día, también suframos exceso de ruido.

Muchas veces es el propio restaurante o bar en el que comemos el responsable de dicho barullo. Y es que tenemos tan interiorizado ese nivel de ruido que lo extrapolamos a todo y no nos damos cuenta nosotros mismos. Sin embargo, hay iniciativas que intentan poner coto a esta mala práctica, y tratan de favorecer entornos tranquilos y silenciosos para que podamos comer con mayor paz.

Por ejemplo, tenemos la iniciativa Comer Sin Ruido, que se presentó en sociedad recientemente, y que está promovida por Ramón Freixa y la Asociación Clave, de ayuda a la discapacidad. A través de una página web intenta aunar a los distintos empresarios del sector de la hostelería que estén interesados en conseguir que sus negocios sean acústicamente saludables. Para ello establecen una serie de condiciones para apuntarse, de las cuales estos negocios deben cumplir al menos tres.

Las condiciones en concreto son las siguientes: estar aislados acústicamente del ruido de la calle, tener un local con un buen acondicionamiento acústico en su interior, disminuir de algún modo el ruido de los electrodomésticos del local, establecer una buena separación entre las mesas de los comensales, tener un personal concienciado y que se haga responsable de no causar ruido en exceso y, por último, no usar de forma simultánea varios aparatos audiovisuales (por ejemplo varias televisiones, o la tele y la radio al mismo tiempo).

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Además, hay otros elementos en los que los gerentes y dueños de los establecimientos de este sector pueden reparar para poner un cuidado máximo en el tema de los ruidos. Por ejemplo, se pueden adquirir manteles para hosteleria que tengan un acolchado especial que les permita evitar el ruido de la vajilla y la cubertería al posarse sobre la mesa, o el uso de suelas de goma para el calzado del personal, sobre todo cuando hay más actividad en ciertas horas del día y el trabajo es frenético tanto en la cocina como en el salón.

Ciertamente se trata de una iniciativa muy positiva que esperemos que dé muy buenos frutos, consiguiendo así la adhesión de muchos restaurantes a lo largo de la geografía española. Estaremos atentos.

 

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