Las empresas de segunda mano y su modus operandi

desguaces

Dentro del mundo empresarial sobresalen aquellos negocios que, dedicados a la segunda mano, ofrecen a sus clientes la posibilidad de adquirir algo que puede ayudarles a poner su vida de nuevo en marcha con la mayor de las facilidades. Por eso vamos a ver si somos capaces de contarte algunas cuestiones sobre este particular, ya que entendemos que este complejo siglo XXI es, en parte, responsable del auge de lo usado…

Y es que la crisis ha puesto en el candelero la existencia de este tipo de negocios, que al brindar la posibilidad de pagar poco para rentabilizar mucho lo adquirido se convierten, como por ensalmo, en la mejor de las opciones a la hora de cuidar de nuestros ahorros, maltratados por la crisis económica.

Pongamos como ejemplo de lo que estamos diciendo los desguaces, sitios hasta hace poco oscuros, humosos y llenos de charcos de lubricante (o sedes donde viven conserjes despedidos o donde se destruyen laboratorios de droga, como hemos visto en la televisión). Si antes estos lugares eran poco o nada fiables ahora, tras un lavado de cara, se han transformado en empresas de reciclado. Lo que aquí se compra está revisado, se paga poco y los clientes tienen la posibilidad de devolverle a su coche la magia perdida con una inversión escasa. Si no nos crees lo mejor que puedes hacer es darte cuenta por ti mismo: descubrelo aquí haciendo clic en el enlace y visitando un ejemplo que te hemos traído, uno de los miles que abundan en la Red de redes.

De acuerdo, lo de los desguaces está muy bien, ¿pero de verdad lo de la segunda mano es fiable? Es decir, ¿puedo confiar en que mi coche funcionará bien con algo que ya ha sido usado? Y si nos trasladamos a la vida cotidiana, ¿esa televisión que me he comprado va a seguir funcionando o no? ¿El portátil que he adquirido por cuatro perras me dará el potencial que quiero? ¿Esa ropa que he adquirido, además de darme un aire retro, va a aguantar el trajín de la vida diaria?

Todas estas cuestiones, totalmente lícitas en alguien que no ha adquirido nunca un artículo usado, son más que pertinentes. Sin embargo el modus operandi de estas empresas no deja lugar a dudas, la mayoría de veces: SÍ, podemos fiarnos de lo que nos brindan los negocios de la ocasión. Y podemos hacerlo porque todo lo que se vende al público ha pasado por filtros, lo que implica que siempre tendremos la certificación de su calidad y su excepcionalidad. Por eso nos agrada el que alguien que ofrece productos ya usados tenga la elegancia de asegurarse a priori de su fiabilidad, puesto que de esta manera podemos seguir sobreviviendo en una segunda década del siglo XXI compleja y dura…

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